Trabajos académicos

¿Qué es un ensayo?

¿Qué es un ensayo?

El ensayo es un texto argumentativo orientado a persuadir a un destinatario académico acerca de una perspectiva epistemológica sobre un determinado tema.

El ensayo es un texto argumentativo por excelencia. Como tal, tiene por objeto hacer explícita una determinada postura con respecto a un tema en particular. Para ello, se debe justificar que se trata de un tema de interés académico, susceptible de ser analizado desde diversas posiciones conceptuales; se asume, así, por contrato de lectura , que el enunciador (versión discursiva del autor) intentará persuadir al enunciatario (versión discursiva del lector) acerca de cuál es la postura más razonable.

El ensayo es, entonces, una instancia de reflexión, por lo común poco estructurada y sin reglas precisas, en la que se proponen dos o más lecturas posibles a partir de una misma situación o fenómeno. El narrador debe recurrir a sus habilidades discursivas para presentar el objeto primero y las posturas asociadas a éste después, en aras de llevar al enunciatario por un camino argumental que demostrará la fortaleza de una perspectiva y la debilidad de las otras. A la postre, el enunciador terminará haciendo explícita su posición, sea a través de la declaración manifiesta de su parecer o mediante mecanismos retóricos más elaborados. La calidad de su exposición podrá medirse en tanto haya logrado persuadir a un enunciatario a pensar lo mismo o a reconocer que su postura guarda una cierta lógica más allá de toda duda razonable.

La posición enunciativa en un ensayo se refleja en el uso recomendable de la primera persona del plural intradiegética (‘nosotros’ inclusivo) o extradiegética (‘nosotros’ exclusivo), o de la voz impersonal (‘se’), que pueden usarse de forma combinada, y en el uso menos recomendado de la primera persona del singular (‘yo’) que, aunque no vedado, está desacreditado en el entorno académico. El abuso del ‘yo’ puede dar lugar a un tono biográfico o psicológico enunciado a través de expresiones como ‘por lo que a mí respecta’ o ‘llamó mi atención’, que aproximan emocionalmente el narrador al autor.

 

Curso: La redacción académica

Inscripción: hasta el 31 de agosto| Inicio: 3 de septiembre

Este curso tiene como principal objetivo capacitar en la planificación, desarrollo y redacción de los tipos textuales que componen el ámbito académico. El curso tendrá una orientación teórico-práctica, es decir, por un lado, se destinará a la discusión de conceptos y contenidos teoréticos vinculados con la investigación científico-académica, el análisis del discurso y la gramática del texto; y, por otro, se orientará a la producción de textos de modo de abordar, mediante la práctica, los aspectos discursivos, textuales y normativos asociados al uso de la lengua escrita en el ámbito académico. De este modo, se busca que los asistentes puedan proceder al análisis y reconocimiento de las características y especificidades de diferentes tipos de textos universitarios y, al mismo tiempo, que adquieran las competencias necesarias para la elaboración coherente, cohesiva y adecuada de una amplia gama de escritos académicos. A partir del curso, el asistente podrá desarrollar habilidades específicas orientadas a la redacción académica en niveles de producción como los que se exigen en un ambiente universitario, y será capaz, a un tiempo, de otorgar rigor científico a sus textos académicos.

 

Curso: La escritura administrativo

Inscripción: hasta el 3 de septiembre| Inicio: 8 de septiembre

El texto administrativoLa escritura administrativa tiene como unidad fundamental el texto administrativo, que es el medio habitual a partir del cual se comunican la mayor parte de los miembros de las sociedades contemporáneas, integradas a partir de procesos de estandarización y normativización del modo en que la información debe ser transmitida. En tanto que texto, rigen en el texto administrativo las mismas “obligaciones” para el enunciador: este debe ser coherente a la hora de expresarse, sus frases tienen que ser cohesivas, y el producto de su discurso tiene que adecuarse a la situación comunicativa dada. Es posible pensar, con todo, que la escritura administrativa está mucho más sujeta a normas –es marcadamente menos “libre” y “espontánea”– que otras y, por ello, requiere de un saber específico que permita al usuario de la lengua tenerlas en cuenta y respetarlas en el proceso de producción textual.

Más allá de que los textos administrativos son variados y se producen en casi todos los ámbitos –muy disímiles entre sí, por cierto– de la sociedad (municipios, ámbitos gubernamentales, el mundo del trabajo en general, escuelas, universidades, hospitales, etc.), en general, el número de géneros discursivos en los que se inscriben esos textos es acotado: la carta, el correo electrónico, la solicitud, el CV y el informe son, entre otros, los más comunes y difundidos. A su vez, estos combinan en su interior distintos tipos textuales: la narración, la descripción, la argumentación y la explicación. El dominio de la relación entre los géneros discursivos y los tipos textuales constituye hoy en día un requisito indispensable para el correcto desempeño de una función administrativa.